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5 de Junio de 1988. El infierno congelado

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5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por Gianni in testa el Miér Ago 20, 2014 8:59 pm


Lejos de querer revivir viejas polémicas ya dadas en estos hilos, en dónde discutimos muchas veces sobre la épica en el ciclismo y como hay dos vertientes de pensamiento; Una pegada a los viejos esquemas y a las formas esenciales del ciclismo rutero que conocimos los que peinamos canas y otra de la época moderna de bicis de carbonos, potenciómetros y pinganillos. La antigua de la época del diluvio, es la de aquellos que pensamos que el ciclismo antes tenía unos ingredientes de sacrificio y valor que el ciclismo de hoy ya no tiene y no tendrá jamás y la otra corresponde a un “new wave” moderno en dónde esas vainas eran salvajes y propias de los circos Romanos y que hoy ni por asomo es discutible arriesgar la vida de los corredores a los extremos que se hacia antes.

Independientemente de las formas de pensar, quiero compartir con ustedes este documento que recibí, sobre uno de los días más cruciales en la historia de la épica del ciclismo. Si hubiera un catecismo de este deporte, un Atlas o un libro insignia que hablara de su historia, tendría si o si, que incluir como un día clave , el 5 de Junio de 1988, día en que se corrió la etapa 14 del Giro de Italia de ese año, en una cortita etapa de solo 120 Km entre Chiesa Valmalenco y Bormio , pero que todos las que la corrieron han coincidido en decir , que fue el día más duro montado en una bicicleta.

El artículo original se publicó en una revista Española encargada de recopilar datos, estadística e historia del ciclismo llamada Urtekaria Revue (www.urtekaria.com) y me lo compartió un amigo desde Europa y ahora yo lo comparto con ustedes.

Existen muchos videos de internet de aquel lejano día, pero escogí estos 3 , que son los que yo estimo más completos. La calidad de la imagen no es la mejor en algunos, pero guardan toda la épica del momento. Es para mí especialmente impresionante en este primer video, la imagen de Johann Van der Velde subiendo las rampas del Gavia, por una carretera sin pavimento, sin mangas y sin chaqueta….un verdadero demente, hoy los hombres ya no nacemos con esa madera….un verdadero tributo al espíritu indomable de los seres humanos, que hemos luchado contra los elementos y la naturaleza para conquistar este mundo que hoy disfrutamos con tantas comodidades…. Johann Van der Velde, tendría para mí, unas páginas especiales en el catecismo ciclístico con Biografía y todo.








Como no se ve tan bien, publico esta foto del tipo con Belda en el Tour de Francia 1983. El hombre corría con un equipo mítico de los 80, llamado el TI-Raleigh, que usaba las bicicletas Raleigh de la foto con el frente negro y los tubos rojos. Una absoluta preciosidad. Aquel día del Gavia corría para el equipo Belga TVM, por dónde pasó Rooks,Steven De Jongh, Jesper Skkiby,Bo Hamburger ,Theunisse, Millar, Phil Anderson, Claus Moller, Peter Van Petegem etc. El pobre tipo llegó casi 45 minutos después del vencedor de la etapa y como les pasó a muchos no recuerda ni como, ni con quien llegó a la meta. Hubo pequeño control+Alt+suprimir cerebral que borró muchos momentos seguramente espantosos de recordar.

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Además de eso les incluyo los comentarios de algunos de los protagonistas, corredores del equipo Reynolds que pudieron “vivir” para contarlo. He aquí el relato




Cuando la nieve quema... Gavia'88


5 de junio de 1988. 14ª etapa del Giro d’Italia: Chiesa Valmalenco-Bormio, 120 km.

En el año 1988, el Giro vivió una jornada dantesca. Era el 5 de junio y los ciclistas partían de Chiesa Valmalenco con la intención de llegar a Bormio pasando por el Passo di Gavia. A la mañana, antes de la etapa, miembros de la organización hacen gestiones para saber qué tiempo hace en los lugares por donde debe pasar la etapa. Resultado: el las cotas por donde va la carrera llueve, pero la temperatura es de 5 a 7 grados. En el Gavia, en cambio, nieva copiosamente, pero se asegura que pasando las quitanieves no habrá problemas para pasarlo subido a una bicicleta. La temperatura a la hora de la salida es primaveral, y por lo tanto se ven a muchos ciclistas en vestimenta de esa estación.

La carrera en sus primeros kilómetros se desarrolla con normalidad, son pocos kilómetros, 120, y el paso por Aprica no hace sino descolgar a los más débiles. Los primeros aventureros del día fueron el suizo Joho y el italiano Pagnin . Cuando se inicia la escalada al Gavia el holandés Johan Van de Velde ataca y deja atrás a sus compañeros de viaje. Cada vez se ve menos, la nieve cae sin cesar y una bruma hace que la visibilidad sea menor. Pero el holandés ha cometido un grave error, ha atacado la subida en manga corta y es de suponer que en la cima, situada a 2621 metros, las cosas cambien. Van de Velde debió de desistir de su intento de rodar en tales condiciones. Una vez sobrepasado por las primeras unidades se tuvo que refugiar en una caravana donde los propietarios de dieron bebida caliente y abrigo.

No fue el único caso, muchos debieron de ir a los coches particulares para buscar refugio y calor, la única manera de afrontar el descenso. Tal como ocurrió años antes en la etapa del Bondone, la organización no quiso ver cómo más de un corredor efectuaba el descenso dentro de los coches para, a de cara a meta, montar de nuevo en su bicicleta para entrar en la meta como si hubiera realizado el itinerario completo.
La etapa la ganó Erik Breukink, pero el gran beneficiado de la jornada por el norteamericano Andy Hampsten que pasaba a vestirse con la maglia rosa. Ambos de unieron a 5 km de meta. Ya en el último kilómetro Breukink arrancaba para entrar en la línea de meta como ganador con 7” sobre Hampsten, nuevo líder de la prueba.

Valerio Piva –exdirector de Katusha y ahora en el BMC Racing Team- llegó el último de todos, perdiendo más de 53 minutos sobre el ganador y eso en una etapa de sólo 120 kilómetros. El valeroso Van der Velde, quien había estado parte de la subida al Gavia en cabeza, entró en la meta más de tres cuartos de hora. Las caras de aquellos que acabaron la etapa lo decían todo, atenazados de frío buscaban el consuelo en sus auxiliares.
Tras esta etapa las críticas arreciaron sobre Torriani. Muchos, y no les faltaba razón, echaban en cara el patrón del Giro el no haber suspendido la etapa, tal como ya se había hecho en otras ocasiones. Al día siguiente, en la salida, el sol era protagonista. Lucía radiante pero se debía subir el Stelvio, la Cima Coppi de aquella edición. Con buen criterio, Torriani suprimió el paso por el puerto y redujo el kilometraje. En Giro lo ganaba Hampsten, el primer ciudadano de los Estados Unidos, con 1:43 de ventaja sobre Breukink, quien había perdido una ocasión única de hacerse con una grande en su palmarés.


Clasificación de la etapa:

1 Breukink, 3h53’12”
2 Hampsten a 7”
3 Tomasini a 4’39”
6 Zimmermann a 5’02”
7 Chioccioli a 5’04”
10 Delgado a 7’08”
139 Van der Velde a 46’49”

Clasificación general:

1 Hampsten
2 Breukink a 15”
3 Chiocioli a 3’54”
4 Zimmermann a 4’25”
11 Delgado a 10’41”
20 Juan Tomás Martínez a 32’45”

Pedro Delgado, décimo clasificado a 7:08: “Un frío de mil demonios”

“Yo en principio llegué a ese Giro con la ilusión de meterme en el podio, pero en la primera etapa con final en alto ya vi que no iba, no perdí mucho tiempo, sí lo suficiente para que fuera en adelante ya un poco desmotivado. El resto del Giro me planteé a ver si había manera de sumar alguna etapa o algo parecido. Por ello, el día del Gavia, según arrancó con lluvia yo me iba diciendo a mí mismo que tenía que salvar la etapa, de una u otra manera, ya con la vista puesta en otras dos jornadas que había más adelante con final en alto. Aquella no fue una etapa muy larga, cortita, y eso ayudó un poco en la moral, a pesar de ser un día desapacible, a llevarlo lo mejor posible. Lo que más de sorprendió del Gavia era que nada más subir un poco el puerto, dejamos el asfalto y era tierra, o mejor dicho, un barrizal debajo de nosotros. Cada cien o doscientos metros había un canal de madera que habían hecho para canalizar el agua que bajaba, y me iba repitiendo para mis adentros: ‘Vaya dónde nos han metido, qué día vamos a vivir’.

Allí íbamos subiendo como buenamente podíamos, iba más o menos adelante sin la motivación de estar metido en la general, cubrir la etapa lo más honrosamente posible y ya está. Luego empezó a nevar, y la carretera se fue poniendo poco a poco más blanca, un poco más blanca, y más blanca aún...tal como se ha visto más tarde en las fotos de la época llevando a tener un par de dedos de espesor y un frío de mil demonios.

Nada más coronar, me puse un térmico, una de las prendas que teníamos entonces con capucha, y yo quería hacerlo sin bajarme de la bicicleta. Pero el frío que ya se me había metido dentro me obligó a parar; pensaba que como no iba a hacer nada en la general me daba igual perder un minuto más o un minuto menos. Después de ponérmelo intenté ajustarme unos guantes, pero no podía, se he habían quedado los dedos insensibles. Arriba estaba con Enrique Sanz, que era el mecánico del equipo, y me frotaba las manos para ver si las podía poner en los guantes... imposible, cuando iba a ponérmelos, se me doblaban las manos.

Mientras tanto, algunos ciclistas se paraban también a abrigarse y otros, en cambio, tiraban para adelante. Entonce al ver esto, que estaba perdiendo más tiempo de lo previsto, decidí yo también arrancar, ya había perdido mucho tiempo intentando ponerle los guantes y me lancé hacia abajo, ya os podéis imaginar cómo, con unos tiritones de frío enormes.

En la bajada, y con la tiritona, todas las vibraciones cuando se cogía un poco de velocidad se acusaban, y había que ir frenando todo el rato para tener control sobre la bicicleta. Recuerdo que hacia la mitad de la bajada, entre el frío y que vas un poco ‘groggy’, de pronto me crucé con un ciclista que subía. Pensé si se había caído o le había pasado algo, Poco después, otro más, también en sentido contrario. ‘A ver si me he confundido de carretera’, pensaba. Más adelante, me crucé todavía con otro ciclista más, era Marc Madiot, en sentido contrario, pero éste a pie. Entonces ya me di cuenta por qué era, era una manera de entrar en calor de tal forma que remontaban un poco hacia arriba para poder realizar la bajada con más garantías. Hacían unos cien metros subiendo, y luego atacaban de nuevo la bajada.

Al llegar a la meta una cosa que me sorprendió era que veía a los periodistas españoles todos hechos polvo, dejaban sus abrigos a los ciclistas que iban llegando. Debíamos tener una cara de lástima que todo el mundo se apiadaba de nosotros. Durante dos días después tuve dos dedos entumecidos, sin poder casi doblarlos y me dijeron que eran síntomas de haber tenido una congelación. Había bajado sin guantes, no me los pude poner arriba, bajé todo el rato sin soltar los dedos de los frenos, los soltaba un poco para coger velocidad, pero siempre frenando. Fijaros cómo fue la bajada que Van de Velde iba escapado, coronó el primero y yo no le adelanté de la cima hasta la meta. Luego se clasificó el último de la etapa. Fue un día que hubo muchas historias, gente que había abandonado y como se estaba haciendo la vista gorda a falta de un kilómetro se bajaron del coche para entrar en la meta en bici.

Se habló que la etapa de manera legal la habíamos hecho como 45 corredores, y los demás, pues eso, que habían hecho la bajada en coche para entrar en la meta subido en la bicicleta... Pero esto son habladurías, como había un caos tan grande, nadie se daba cuenta. En la meta todo el mundo estaba alucinado, los periodistas sabían que estaban viviendo una etapa histórica en cuando a dureza metereológica.
Otra cosa que recuerdo es que a Javier Lukin, que estaba en nuestro equipo y que era un poco tímido, lo llevaron detrás del podio donde estaban las azafatas, quienes fueron las que le ayudaron a quitarse la ropa húmeda. Luego alguno le comentó que había estado desnudo con las azafatas, y él lo negaba, había llegado tan muerto que no se había dado cuenta..."


Juan Tomás Martínez, 38º a 20:19: “Cada curva era terrible”

“Yo recuerdo que antes de la etapa hubo una reunión, era porque no se sabía si se iba a hacer o no, y allí acudió cada equipo con un corredor. Tras unas votaciones, se decidió que sí, que se iba a realizar la jornada tal como estaba anunciada con el Gavia y todo.

Salimos lloviendo, con frío, pero no con una temperatura muy baja. Poco a poco, la cosa comenzó a empeorar subiendo el Gavia. Los últimos cuatro kilómetros eran de tierra y se hundía la rueda hasta dentro. Llegamos arriba, hacía una ventisca muy fuerte, y había mucha gente bajada de la bicicleta y también más de uno con las manos en el tubo de escape de algún vehículo para entrar en calor. ¡Era alucinante! Además, los espectadores que habían subido a ver la carrera estaban igual, llorando todo el mundo, intentando ayudar a los ciclistas,...

Luego yo me lancé en la bajada pero se me había hecho una bola de nieve tan grande en el cambio que no podía cambiar. Iba con el piñón más grande que había metido en la subida, y le daba para abajo a los piñones para cambiar de marcha, y no había forma... Bajando el puerto, con una tiritona impresionante, me caí un montón de veces, no por la velocidad, sino por que bajaba rígido, lo que me impedía trazar las cuevas como debía. Cada curva era terrible, pasaba la que pasaba pero congelado de frío. Para haceros una idea decir que en la cima había unos once grados bajo cero.

Luego, en la meta, veía a compañeros corriendo. Estaba uno de ellos que era de mi equipo, Cyrille Francello, que del frío que tenía arrancaba en dirección contraria y lo tuvieron que retirar congelado de frío. Este era neoprofesional, y me acuerdo que estando en el hotel antes de la salida conversando con Suárez Cuevas y otros más nos decía. ‘Yo con una gorra, ya me vale’. Claro, iba de valiente y le pasó lo que le pasó. Lo pasó muy mal. Nosotros arriba subíamos con el coche y nos iban dando el chubasquero, parabas y te lo ponías. Arriba había espectadores que iban dando té caliente a algunos ciclistas, pero yo no me bajé, ya sabía que se me hubiera parado no hubiera arrancado.

Se comentaba que alguno hizo la bajada en coche, pero lo único que sé es que se hubo muchos retirados. En lo que a mí respecta, es la etapa en la que más frío he pasado, lo que más sentía era el frío en las manos y los pies. Al llegar al hotel, que gracias a Dios estaba cerquita de la meta, el masajista nos había preparado una bañera con agua caliente y vinagre. Pero casi no te podías meter en ella, ya que notabas el cambio brusco del frío al calor. Para el día siguiente ya estaba recuperado y, en cierto modo, agradecí que suspendieran la subida al Stelvio en la etapa, eran unos 30 kilómetros de subida.
El Giro, así y todo, era una carrera que me venía bien, los puertos son más largos y rendía mejor que en puertos cortos. Nuestra misión en aquel Giro era hacer lo mejor posible, a ver si en alguna etapa hacíamos algo, dejarnos ver y, si se podía, algo más. Íbamos sin ningún líder, y cuando comenzó yo estaba un poco griposo; como empezó a hacer calor en las primeras etapas, me fui recuperando”.
Santiago Portillo, 44º a 21:53: “Me tiré el té caliente por la cabeza”

“Aquella etapa fue la más dura que he vivido encima de la bicicleta, y hasta creo que la sido la más dura que ha existido, todo ello si tenemos en cuenta que las condiciones climatológicas en la cima del Gavia eran terribles. El director del Giro era Torriani, y había posibilidades de que la etapa se suspendiera. Por contra, había ciclistas que veían una buena ocasión de alcanzar el liderato, y fueron los que tenían interés y pusieron a sus hombres a tirar en la primera parte de la etapa.

Subiendo ya el Gavia se puso a nevar, a lo que había que añadir que la última parte del puerto el asfalto había desaparecido. Yo me di cuenta que verdaderamente era duro cuando al llegar al alto del puerto me encontré a Roberto Visentini sentado en la nieve, ya que la carretera no se veía, agarrando los tubos de escape de una moto de la RAI. Entonces me dije que había que tirar para adelante y no parar, y así veías un poco más adelante a otro corredor tirado al lado de la carretera, y otro más adelante.Los cambios, el piñón,...y todo estaba con la nieve congelada por lo que las ruedas parecían lenticulares: la parte del piñón y el cambio todo ello era un mazacote de hielo y nieve. En la zona de arriba, que son unos llanos con unos toboganes hasta que se llega a la bajada, ahí me di cuenta que la cosa se ponía muy complicada. Y casi sin poder parpadear, con todo congelado: las manos, los pies,... sin poder apretar los frenos y frenando arrastrando los pies. El descenso fue muchísimo más duro que la subida, no me caí ninguna vez, pero los tacos de las zapatillas los desgasté completamente por debajo ya que, a pesar de ir muy lento, aunque apretaba los frenos no lograba que la bici parara. Iba sin reflejos, y cuando llegaba a una curva llegaba casi parado. Cuando veía que la bici no paraba, sacaba los pies y los llevaba a rastras como buenamente podía.

Luego, al llegar al hotel y meternos a la bañera, dábamos saltos de la diferencia de temperatura entre la del agua y la de nuestro cuerpo. En la meta, nos echaban unas mantas por encima y nos daban té caliente, que yo no pude beber porque tenía congeladas las mandíbulas. Me quitaron el tapón de la ponchera y me lo tiré por encima de la cabeza, era como revivir. Ya en el hotel, a quitarte la ropa como buenamente se podía y a la bañera.

Me acuerdo que entonces estaba muy en auge el equipo Panasonic, y que arriba del Gavia paraban y los auxiliares les ponían unos trajes como de neopreno, pero de una pieza entera. Estaban los coches arriba, no sé si había más, las condiciones eran muy duras, pero solo me acuerdo de aquellos coches. Yo bajé solo, delante iba un grupito con unos 17, y sí que me pasó alguno. No veía, bajaba sin visibilidad y sin reflejos, pensaba que corría peligro por si me salía... y hasta que se dieran cuenta que faltaba. Yo de por sí no era mal bajador, pero tenía muy mermadas las condiciones físicas. Sé de gente de nuestro equipo que entró a casi una hora, y eso a pesar de ser una etapa corta.

He corrido en el Giro etapas nevando y más largas, he corrido siete Vueltas al País Vasco, con nieve en más de una ocasión, etapas suspendidas por Altsasu debido a las condiciones de nieve,... pero no he sufrido nunca como aquel día, nevando sí, pero con una temperatura de muchos grados bajo cero.

A mí no me pareció mal que se suspendiera la subida al Stelvio en la siguiente etapa. En aquel Giro había mucha política con Visentini, creo que Torriani estaba muy condicionado, Visentini en aquellas condiciones no funcionaba, pero sí Zimmermann, ambos en el Carrera. El equipo estaba dividido, se comía en dos mesas, en una el equipo de Visentini y en la otra los del suizo. Nosotros íbamos de novato, y afrontábamos con lo que nos echaban, estábamos en una edad en la que se tienen ganas y más o menos te da igual todo.

En los Giro que he corrido he disfrutado, fueron duros...y sobre todo la pasada del Gavia. El aquella etapa hacíamos casi seguido Vuelta y Giro, y algunas veces en verano la Vuelta a Portugal, donde andaba muy bien porque aguanto muy bien el calor. Llegué a ganar la etapa reina que terminaba en Nuestra Señora de Graça y me hice casi toda la etapa en fuga. De hecho, cuando pinché en el último puerto, no me podía ni parar porque llevaba las ruedas pegadas de alquitrán del asfalto que se había derretido.


Jesús Rodríguez Magro, 52º a 23:53: “Un infierno”


“Fue la peor etapa de mi vida, la más dura con diferencia. En la bajada no sabía si bajarme, si tirarme por el terraplén o yo que sé, cada curva que veía en la que había alguien me daban ganar de parar y pedirles algo de abrigo, un anorac o lo que tuviesen. Al final llegué a meta y me arrepentí de no haber parado y haber cogido algo de abrigo... ¡Impresionante! Fue el día que peor lo ha pasado de mi vida con diferencia, los frenos no frenaban nada, llegué a meta helado.

Cuando llegué al hotel entré en la habitación con unos tembleques de campeonato y me encuentro con Omar Hernández, que es con quien hacía habitación, se empezó a reír sin parar, y yo pensaba: ‘Este, de qué se ríe’ Me respondió: ‘Ay, hermano, yo llegué hace un rato y me veo en la figura de usted cómo llegué yo’. Subiendo iba tan ‘jodido’ que no veía nada, no sé quién estaba en la cuneta. Sé que Van de Velde llegó solo arriba, y que luego en la meta llegó a una minutada. Yo arriba no paré para nada, seguí, seguí y seguí... y llegué al hotel como pude. No sé con quién entré, sé que la subida la hice con algún compañero, pero no sé cómo y con quién llegué abajo. De allí ya al hotel, que estaba cerca de meta, había que pasar por contrameta y estaba a eso de un kilómetro.

La etapa fue para mí un infierno, estaba muy bajo de defensas durante todo el Giro. La siguiente etapa no se subió el Stelvio, se decía que no estaba tan mal para pasar por ahí, pero tal como estaba yo me vino de perlas. En la salida de la etapa nadie nos avisó de lo que podía pasar, encima el Gavia no tiene asfalto en muchas partes, era como un camino de barro, subiendo como podía con un 25 o un 27, lo que llevábamos antes. Veía la cadena y estaba llena de barro.

Al Giro fuimos a ayudar a Perico en todo, intentamos echar una mano en lo que pudimos, él pensaba hacer algo en algunas etapas, pero no le salió; luego en el Tour sí, ahí ya tuvimos suerte. Era mi primer año en el Reynonds, y yo hice, más o menos, el calendario de Delgado".

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“Los cortesanos, sin salir de sus aposentos, ni de los umbrales de la corte, se pasean por todo el mundo, mirando un mapa, sin costarles blanca, ni padecer calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros, los caballeros andantes verdaderos, al sol, al frío, al aire, a las inclemencias del cielo, de noche y de día, a pie y a caballo, medimos toda la tierra con nuestros propios pies”

Don Quijote de la mancha capítulo 6.

¿Un caballero andante no es  demasiado parecido a un ciclista?
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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por asibisa el Jue Ago 21, 2014 8:57 am

De Van der Velde recuerdo verlo en imagenes de los 80 con una planta sobre la bici esteticamente muy buena. Pero debia ser un flipado de mucho cuidado.

Van der Velde no solo atacó en el ascenso del Gavia. Subió escapado todo el puerto... y llegó de primero a la cima!!!!

Lo que pasó despues no lo sabrá con seguridad ni él. Dicen que pasó tanto frio al comienzo de la bajada (hay fotos donde sale sin manguitos, ni perneras, ni nada. Ni siquiera una gorra. Solo maillot, culotte y cubre-zapatillas) se metió en alguna van a coger calor. Y que bajo hasta la entrada de Bormio en van o carro y que se subió en la bici a poco de la meta.

¡¡¡Que tiempos aquellos!!!

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Yo... he visto cosas que los más jóvenes no creeríais.
A Hinault de amarillo, atacar sin necesidad e irse en solitario más allá del Tourmalet.
He visto a un anciano Kelly brillar en su ocaso cerca del Corso Cavallotti de Sanremo.
Todas esas... hazañas... se perderán en el tiempo... como... "marginal gains" bajo la lluvia.
Es hora... de acabar con el ciclismo-control, los pinganillos, los potenciómetros y los puntos-UCI.

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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por Albamo1 el Jue Ago 21, 2014 1:36 pm

@asibisa escribió:De Van der Velde recuerdo verlo en imagenes de los 80 con una planta sobre la bici esteticamente muy buena. Pero debia ser un flipado de mucho cuidado.

Van der Velde no solo atacó en el ascenso del Gavia. Subió escapado todo el puerto... y llegó de primero a la cima!!!!

Lo que pasó despues no lo sabrá con seguridad ni él. Dicen que pasó tanto frio al comienzo de la bajada (hay fotos donde sale sin manguitos, ni perneras, ni nada. Ni siquiera una gorra. Solo maillot, culotte y cubre-zapatillas) se metió en alguna van a coger calor. Y que bajo hasta la entrada de Bormio en van o carro y que se subió en la bici a poco de la meta.

¡¡¡Que tiempos aquellos!!!

Aquí podemos ver una fotografía de Van der Velde pasando por el Gavia  ese 5 de junio de 1988
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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por Guest el Vie Ago 22, 2014 7:47 am

@Gianni in testa escribió:
Pedro Delgado, décimo clasificado a 7:08: “Un frío de mil demonios”

“Yo en principio llegué a ese Giro (...)

(...) En la bajada, y con la tiritona, todas las vibraciones cuando se cogía un poco de velocidad se acusaban, y había que ir frenando todo el rato para tener control sobre la bicicleta. Recuerdo que hacia la mitad de la bajada, entre el frío y que vas un poco ‘groggy’, de pronto me crucé con un ciclista que subía. Pensé si se había caído o le había pasado algo, Poco después, otro más, también en sentido contrario. ‘A ver si me he confundido de carretera’, pensaba. Más adelante, me crucé todavía con otro ciclista más, era Marc Madiot, en sentido contrario, pero éste a pie. Entonces ya me di cuenta por qué era, era una manera de entrar en calor de tal forma que remontaban un poco hacia arriba para poder realizar la bajada con más garantías. Hacían unos cien metros subiendo, y luego atacaban de nuevo la bajada.


Increíble.

El siguiente texto lo encontré en el blog tourdivide.org, sobre los acontecimientos de ese 5 de Junio de 1988 contados por quien fue el campeón de esa edición del Giro d'Italia:

Junio 5 de 1988: El día en que los más fuertes lloraron.

Por Andrew Hampsten.

Desde el inicio del Giro, sabía que el Paso de Gavia iba a ser una etapa clave. El Italiano Gianni Motta campeón del Giro '66, se había hecho amigo de nuestro equipo y con el paso de las etapas  siempre me decía "Andy, el Gavia es nuestra etapa clave para tomar la Maglia Rosa". Era increíble que un Italiano brindara tanto apoyo  un Americano y a un Equipo Americano intentando ganar su carrera nacional.

Sabíamos que las condiciones serían bastante malas en el Paso Gavia. En la mañana del día de la etapa, el director del Giro mantuvo una reunión con todos los Directores de Equipo, diciéndoles  que estaba nevando en la cima del Paso pero que el camino estaba despejado. Armados con esa información, "barrieron" con las tiendas en Sondrio, que era donde nos estábamos quedando, comprando todos los gorros y wantes de lana que pudieron encontrar. A cada corredor le fue exigido empacar una bolsa la cual se le entregaría faltando 1/2 milla (800m Aprox) antes de la cumbre del Paso. Todas nuestras prendas más cálidas incluyendo los gorros y guantes, iban en la bolsa.

La etapa tenía dos subidas, el relativamente menor Passo Aprica, con un ascenso de 2000 pies (600m Aprox) seguido the un descenso de 1500 pies (450m Aprox), luego un ascenso gradual de 2000 pies  llegando a un valle que se encuentra a 4500 pies de altura (1300m Aprox), luego 10 millas (16Km Aprox) sobre el Paso Gavia (2618 m.s.n.m) seguidos de 15 millas (24Km Aprox) y 4500 pies  de descenso a Bormio donde era el final de la etapa.

Las cosas empezaron a verse crudas en el descenso del Aprica. Yo estaba vistiendo toneladas de ropa, pero la lluvia había estado cayendo a "Baldados" desde el inicio de la etapa y yo estaba temblando terriblemente por la mezca de humedad y frío. En el valle de subida a la base del Gavia, estaba alterado por que se suponía que este iba a ser mi gran día pero hasta el momento no parecía serlo. Lentamente empecé a aceptar que iba a ser malo pero no solo para mí si no para todo el mundo. Me convencí de que debería mantener todo en regla según el plan que habíamos ideado semanas antes. Tenía una buena relación con mi preparador, Mike Neel, y confiaba ciegamente en él. En mi primer Giro en 1985, en la mañana antes de la que sería mi primera victoria de etapa, realizamos todo el recorrido en coche de la misma, en donde el me mostró el punto exacto en donde debía atacar para hacerme con la victoria.

Me dí cuenta que tenía que ir al 100% en el ataque sin dejarme nada guardado. Tenía cerca de 10 Kilos de ropa mojada por la lluvia, por lo cual tenía que deshacerme de todo. Me deshice de mis calentadores de piernas y de dos Jerseys extra, quedándome con mis zapatillas, el Culotte, una camiseta interna, la camiseta del equipo mangalarga de Polypropileno y mis Oakley. Estaba vistiendo la camiseta de la Combinada la cual se le dá al corredor con mejor puntaje en Sprints, Montaña y clasificación general, la cual estaba hecha de lana gruesa lo cual era ideal para la ocasión! My mayor ventaja fue que mantuve mis guantes de Neopreno. Me dí cuenta que tenía que mantener mis manos calientes si no no podría funcionar.  

Ascendiendo el valle, los muchachos (compañeros de equipo) estaban haciendo todo lo posible por mí; dándome té caliente cada 5 minutos; recibiendo mis prendas de vestir, etc. No estab seguro que tanto tendría que sufrir,  pero sentía que todos nosotros íbamos a tener que ir a un nuevo límite para lograr cruzar el Paso. Sabía que podía sufrir, pero también sabía que sería muy difícil para mis compañeros de equipo, por lo cual trataba de mentalizarlos a ellos también. Recuerdo haberle dicho a Bob Roll que este sería probablemente el día más difícil de nuestras vidas encima de una Bicicleta.

En la base del ascenso, el equipo Del Tongo, estaba marcando el paso para su líder, Chioccioli, pero todo sabían que yo atacaría. CUando el camino se inclinó, pasé al frente y todos los escaladores marcaron mi rueda, podía escuchar los murmullos diciendo "Hampsten va a atacar" y tratando de bajarme los ánimos. Hasta este punto el camino todavía estaba Pavimentado, pero cuando giré a la izquierda y ví el camino destapado (sin pavimento) con la señal de "16%", dí el primer golpe. Era un juego mental. Quería que los otros corredores se alertaran de mi fortalezay de la altura y desnivel de la subida. Los otros corredores sabían que yo estaba fuerte. había ganado la etapa de montaña a Stelvino hace dos días. En ese momento estaba poniendo mis cartas sobre la mesa, muy temprano en el ascenso, por que en el valle cerca al Gavia, había re-afirmado my intención de atacar en ese día.

Estaba preparado para atacar múltiples veces, pero estaba confiado de todo se dividiría rápidamente en pequeños grupos. Zimmermann, Breukink, Chioccioli y Delgado estaban persiguiendo, pero era un golpe definitivo. Había una pequeña fuga de corredores adelante mío, por lo cual me concentré en "acabar" con ellos. Estaba feliz de ir firme nuevamente por que estaba todavía helado por el descenso del Aprica 16 Km atrás.

Debido a la lluvia, el camino estaba realmente inestable. Estaba bastante suave, cada rueda dejaba una zanja. Tuve que usar mi 39x25 para progresar. pienso que en ese momento yo era el único que me sentía cómodo en el lodo. Había entrenado bastante en Colorado, sobre tierra lodo y nieve. Y en los inviernos en Dakota del Norte, había andado sobre la bicicleta 5Km por trayecto sobre la nieve a la escuela.

Mientras subía más y más, my mente empezaba a divagar y los aspectos psicológicos de lo que estaba pasando, empezaban entrar en mi cabeza. Sentía que había logrado lo que quería a la fecha, sin tomar ningún atajo, pero cuando empecé a sentirme mal, pensé en que podría hacer para sentirme mejor. Me rendí de rogarle a Dios por cualquier clase de ayuda, ya estaba bendecido con tener el privilegio de correr, por el contrario, especulaba sobre que podría ofrecerle al Diablo en caso que se manifestara. Desmoralizado por esta cadena de pensamientos, me dí cuenta que al inicio de ese día, había confiado solo en mi mismo para lograr finalizar la etapa. En el Gavia, como siempre, no había atajos y nunca había buscado la ayuda de píldoras o similares, aunque estaba en un estado mental en el cual dudaba sobre si habría resistido a cualquier tentación que me llevara hasta Bormio. Debo confiar en mi mismo para ver a través de mí.

A 10 Km de la cima, mi mente empezó a nublarse. Iba duro, pero no era como si estuviera "asesinando" a nadie, Breukink era el más cercano a mí con cerca de 1 minuto. Empecé a pensar acerca de que tan frío estaba ahora y sobre los 24 Km de descenso desde la cumbre y las dudas empezar a aparecer... ¿Iban a llegar los coches del equipo? ¿Estaría el Soigneur a 4Km del Paso con te caliente? ¿Estaría Och a 1Km con mi bolsa de dotación? ¿Que haría yo con mi bolsa? Me dí cuenta que si me detenía a ponerme algo encima,  probablemente no continuaría, por lo cual decidí solo tomar la bolsa y continuar al acecho.

A eso de 5 Km del Paso, iba a ponerme un gorro de lana pero decidí primero remover de mi pelo la humedad, pero mi mano se tropezó con una gran bola de nieve que en ese momento cayó en mi espalda.

Tomé una botella de té caliente de nuestro Soigneur ET, en ese punto del ascenso que está tallado del lado de la montaña, el cual está a eso de 4 Km de la cumbre. Traté de acercarme al lado de la montañay optener un momento de refugio pero los espectadores estaban más determinados en abrigarse a sí mismos que en moverse. A 1,6 Km del Paso, el viento empezó a crecer y la nieve caía fuertemente en mi cara.

Estaba creando tramos en la nieve con mis ruedas, pero la tracción estaba bien. Ahora realmente pensaba sobre los 24 Km de descenso, con el frío que sentía y el frío que iría a tener descendiendo.

A cerca de 1 Km del Paso, tomé mi bolsa especial con una campera y guantes por parte de Och. El viento estaba soplando tan fuerte que a duras penas logré mantener la Bicicleta andando mientras me ponía la Campera, sin manos en el manillar. En retrospectiva, debería haberme detenido y ponerme la campera ya que había perdido entre 40 y 50 segundos con Breuknik y el eventualmente me cazó en la cima, pero si me hubiera detenido, tal vez jamás hubiera corrido de nuevo.

Cuando ví las casas pensé que era la cima, y !lo era!, así que si quería detenerme, debería hacerlo aquí. Pero realmente quería correr en ese momento. Todavía no había sobrevivido (a la etapa).

En la vía estaba nevando y de la forma en que estaban cayendo los copos de nieve, me dí cuenta que la tormenta estaba cayende desde el norte por lo cual reconocí que las condisiones estarían bastante peores en el descenso. Por eso no volé sobre la cumbre, por que debía mantener algo de energía para el descenso.

Cuando Breuknik me cazó en la cima, al principo pensé que lo seguiría a él en el descenso, pero iba demasiado lento, por lo cual noté que debía seguir adelante y cometer mis propios errores. Después supe que Beuknik nuca se puso una Campera. En vez de eso, su Director, Peter Post lo siguió en el descenso y lo mantuvo alerta mediante gritos y palabrotas.

Solo tenía una velocidad para el descenso, todas las otras se habían congelado y me mantenía con el pensamiento de que debía mantener el ritmo de pedaleo para evitar que esta se congelara. El camino al inicio del descenso era pura grava. Estaba mejor para descender que el asfalto, dado que esta no se congelaba. Probé el camino un par de veces para ver si estaba sólido, y lo estaba. Los espectadores en el descensono sabían había sido cancelada por lo cual estaban caminando por la carretera. En un giro, casí golpeo a un mecánico del equipo Carrera, el cual sostenía un par de ruedas de reemplazo y caminaba por toda la mitad del camino. Recuerdo que él tenía puesto ese hermoso vestido Gore-Tex de cuerpo completo, ¡vestido que yo hubiera querido tener puesto en ese momento!

Mientras descendía, sentía más y más frío. Intenté "apagar" el frío y concentrarme sólmanente en la vía. Ahora era asfalto, y por suerte no estaba congelado.Trataba de frenar suavemente. Cuando usaba los frenos, primero tenía que romper el hielo de los rines, luego retirar el agua antes de obtener poder de frenado.

Estaba preocupado acerca de la hipotermia y que tanto frío debía soportar antes de que definitivamente no pudiera pedalear mi Bicicleta. Mis brazos estaban básicamente bloqueados desde el inicio dle descenso, solo intenté mantenerme pedaleando para tener mis piernas en movimiento. En un momento, miré hacia mis piernas y através de una capa de hielo y grasa, pude ver estaban con un color rojo brillante. Después de eso, dejé de mirar mis piernas.

Después de recorrer alrededor de 10 Km en el descenso, Mike Neel se me acercó en el Coche del equipo. No había mucho que el pudiera hacer, la nieve se había convertido en lluvia fría, todo lo que me importaba era alcanzar un lugar que fuera cálido en donde pudiera detenerme.

A cerca de 6 Km de meta, Breuknik me cazó, y en ese momento yo estaba bastante bloqueado y no pude responder. Beuknik no tenía puesta ninguna Campera, solo un Jersey, de tal manera que el pudo descender más rápidamente en la larga caída a Bormio. No había manera de que me quitara mi chaqueta.

Después de cruzar la línea de meta, me dirigí inmediatamente con nuestro Soigneur, julie. Tenía tanta ira intentando bajar la montaña en una sola pieza que cuando el Doctor del equipo, Max Testa, vino detrás mío a intentar abrigarme con su chaqueta, y dado que me apartó un poco de Julie, sin darme cuenta quien era empecé a golpearlo. Mike Neel vino y me dirigió al Coche del equipo, ¡El cual tenía la calefacción al máximo! Cuando empecé a calentarme el dolor empezó a regresar. Entonces,  Mike me dijo que había obtenido la Maglia Rosa y el dolor y la euforia se apoderaron de mí y empecé a llorar, reir y temblar.  Un mundo de emociones cubrían la ira con a que había finalizado la etapa a el hecho de que sobreviviría para una breve y refrescante crísis emocional.

10 minutos después, estaba en el Podio. La Maglia Rosa se sentía bien. Cerré la cremallera  y todas mis dudas se fueron. Las entrevistas de la TV empezaron y recuerdo decir "Increíble, nunca había visto condiciones como las de hoy, nisiquiera en Colorado. Hoy no fue solo deporte, fue algo más que eso".

Todos y cada uno de los que hicieron el Gavia ese día fueron ganadores. Incluso hasta hoy, hay un grupo de corredores cuyo lazo es haber corrido ese día por el Paso Gavia.

En ese día inolvidable, el cual la Gazzetta dello Sport tituló "El día en que los grandes lloraron", las condiciones fueron tan extremas y las diferencias de tiempo tan altas, que los organizadores removieron el límite de tiempo y permitieron a todos los que finalizaron la etapa mantenerse clasificados.


A la derecha en 7/11 de Hampsten en el tour 87. A la Izquierda Hampsten en el Gavia 88.


Estas declaraciones las encuentran en su idioma original en el siguiente link: Andy H, Gavia '88..


Última edición por DiazzAndress el Vie Ago 22, 2014 9:26 am, editado 1 vez

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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por asibisa el Vie Ago 22, 2014 7:53 am

DiazzAndress escribió:

En la imagen se puede apreciar el clima primaveral del ascenso y la nevada en la cumbre.
La foto de la derecha no tiene nada que ver con el Giro. Es del Tour 1988. Están subiendo La Madeleine o el Glandon.

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Yo... he visto cosas que los más jóvenes no creeríais.
A Hinault de amarillo, atacar sin necesidad e irse en solitario más allá del Tourmalet.
He visto a un anciano Kelly brillar en su ocaso cerca del Corso Cavallotti de Sanremo.
Todas esas... hazañas... se perderán en el tiempo... como... "marginal gains" bajo la lluvia.
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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por Guest el Vie Ago 22, 2014 9:25 am

@asibisa escribió:
DiazzAndress escribió:

En la imagen se puede apreciar el clima primaveral del ascenso y la nevada en la cumbre.
La foto de la derecha no tiene nada que ver con el Giro. Es del Tour 1988. Están subiendo La Madeleine o el Glandon.

 :tom Editado y corregido.  :y Desinformación por google.

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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por asibisa el Jue Nov 13, 2014 10:44 pm

La altimetría de aquella corta etapa.


En los primeros kilómetros destapados del Gavia, con Hampsten posicionandose y el líder Chioccioli a su rueda, antes de que se desatara la tormenta.


Chioccioli con su inconfundible estilo, sufriendo por no perder el liderato.


Lo llamaban "coppino" por su parecido físico a Fausto Coppi.


El escapado Van der Velde.


El fino escalador gringo Andy Hampsten.








El elegante ciclista holandes Erik Breukink.








El Perico Delgado.


La gran promesa del ciclismo frances y mundial del momento, Jean Françoise Bernard.


Y por detras un reguero de almas en pena...






Cerca de la cima, en orden de aparición:














Hampsten hacia la cima.


Hampsten y Breukink comienzan el dantesco descenso.


Breukink llegando primero a meta.

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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por asibisa el Jue Nov 13, 2014 10:50 pm

Al año siguiente tambien tuvieron una etapa con lluvia, nieve y mucho frío en el corazón de los Dolomitas.


Y por alli andaban de nuevo Hampsten y Breukink junto al que desató las hostilidades y rompió la carrera: el frances Fignon.



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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por Gianni in testa el Vie Nov 14, 2014 9:48 am

Gracias Asier por las fotos....las mejores que he visto en algún foro sobre aquel día......

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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por asibisa el Jue Nov 20, 2014 9:18 pm

Más fotos de aquel día.

Los aficionados subiendo por la angosta carretera destapada


Las dantescas condiciones climáticas


Una serie de fotos de Chioccioli








El francés Bernard




Dos fotos de Omar “el zorro” Hernández acompañando a Perico Delgado




Pedro Delgado


Van der Velde


Hampsten






Breukink


Ciclistas perdidos en la ventisca


El italiano Alfio Vandi


“Beppe” Saronni


Van der Velde intentado abrigarse tras coronar de primero; antes de meterse en una van para bajar el Gavia y llegar a meta a 45 minutos del 1er clasificado de la etapa.


Estas dos imágenes de meta son las más significativas y descriptivas del infierno helado que vivieron aquel día los ciclistas.


Última edición por asibisa el Vie Nov 21, 2014 10:08 am, editado 1 vez

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Re: 5 de Junio de 1988. El infierno congelado

Mensaje por asibisa el Jue Nov 20, 2014 9:56 pm

Van der Velde subiendo el Gavia.
Hampsten y Breukink bajando hasta meta.
Llegada de los primeros grupos.
Las lamentables condiciones en las que llegan algunos ciclistas.
El Stelvio anulado al día siguiente.


Imágenes de corredores llegando al Gavia.
Ciclistas abrigándose e intentando entrar en calor en la cima con la ayuda de los aficionados.
Perico Delgado en el hotel intentando explicar en italiano sus sensaciones.
Chioccioli y otros ciclistas moribundos y llorando en meta.

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